COMENTARIOS DE VOLUNTARIOS DE MALAYAKA HOUSE
Diego Sánchez
Solo fueron 3 meses el tiempo que estuve en Malayaka House. Antes de ir, uno se hace muchas preguntas, si seré capaz de aguantar en un sitio tan diferente al que estoy acostumbrado, si me pasará algo, si conseguiré adaptarme etc... Ahora ya han pasado unos meses desde que he vuelto, y es entonces cuando te das cuenta de lo que allí hay y del trabajo que se está haciendo. Es cierto que agota, ya que no estamos acostumbrados a ese ritmo de vida pero sin duda ese agotamiento se ve muy recompensado con cada cosa que allí dentro pasa.
He dicho que solo fueron 3 meses, y aunque muchos dicen que es muchísimo tiempo, creo que hay que ir para darse cuenta que ese tiempo, en el fondo, no es nada. Cuando te quieres dar cuenta, ya estas de camino al aeropuerto para volver a tu casa. Y supongo que todos nos volvemos con ese mismo pensamiento: - Yo aquí tengo que volver.
Y no es volver por volver, no es repetir la experiencia que acabas de vivir, no es volver porque no te dio tiempo a terminar ese proyecto que habías empezado. Es volver porque Malayaka House tiene algo muy especial que te atrapa, que te enseña, que aprende de cada voluntario que va, que no se cierra a ninguna posibilidad, que lucha para que cada día, este gran proyecto que es muy joven pero tiene unos pilares muy bien estructurados y cementados pueda construir el próximo nivel y dar a cada uno de los niños un poquito más para que puedan tener una vida merecedora de lo que son, seres humanos, y que por algún motivo se han quedado solos.
Solo me queda decir que no ha pasado un día desde que he vuelto que no haya pensado en alguno de los integrantes de Malayaka House, ya sea cualquiera de las “auties”, cualquier trabajador y por supuesto, en alguno de los niños.
Tengo que dar las gracias por la oportunidad que me han dado a las 6 magnificas: Dilia, Lola, Sara, Arantza, María y Raquel ( Malayaka House Spain), a Robert por enseñarme tantas cosas y sobre todo a todos los pequeños que aunque a veces se portan mal y no quieren ir a dormir son lo mejor que me ha pasado en toda mi vida.
Naira Ruiz Álvarez
Me llamo Naiara y la experiencia que he vivido en Malayaka House ha sido increíble. Simplemente con la mirada de uno de ellos (los niños) ya te iluminan el día, son de lo más agradecido. Merece la pena ir y vivir toda esa cultura tan diferente a la que vivimos en el mundo "desarrollado", sus carencias, su forma de conseguir agua, de ir al colegio, sus alimentos, sus costumbres...todo. Se aprende muchísimo, y sobretodo vale para que cada uno de nosotros miremos en nuestro interior y empecemos a medir el valor de las cosas y darnos cuenta de que realmente el egoismo y el materialismo no merecen la pena, ya que con amor es más fácil vivr. Os recomiendo esta experiencia sin dudarlo, no es sólo lo que tú les aportes sino también lo que ellos te aportan..
Alexia Zaballos Martín
He estado 11 días en Malayaka House y la verdad esque ahora una vez en España no hay día que no me acuerde de esos niños de sus caras sus risas sus gritos….creo que son las fotos que más veces he visto en mi vida después de hacerlas….al principio es bastante chocante pero pasados unos días te haces a la idea que esas gentes viven así y es otra cultura totalmente diferente de la nuestra…lo que más me ha impactado es el tipo de vida que lleva la gente como son las cosas que hacen….y lo que más me ha gustado sin duda ninguna los NIÑOS su manera de expresar felicidad sin preocuparse de todo lo que tienen a su alrededor…creo que en Malayaka House se está haciendo una gran labor con estos niños y desde aquí me gustaría dar la enhorabuena a todas las personas que contribuyen a que esto sea posible……
Almudena
Lo primero que me impresionó al llegar a Uganda y conocer a esos maravillosos niños y la casa fue percibir la riqueza y abundancia que alli había y digo bien, riqueza en alegria, ganas de vivir, solidaridad, humildad, compromiso,....y abundancia de sonrisas, de inocencia, de agradecimiento,.... Era mi primera experiencia como voluntaria y me daba un poco de miedo de si los niños me aceptarian o no, pero me lo pusieron muy fácil, desde el primer momento me sentí como si me conociesen de toda la vida, fué muy emocionante cuando me abrazaron y besaron por primera vez, estuve 11 dias pero me hubiese quedado otros 11, se pasaron muy rápido, me encantaba ver sus caras cuando les decíamos que nos ibamos de safari: excursiones al zoo, la piscina, el parque, el lago,.... he vivido una experiencia muy gratificante y realmente inolvidable, la cual espero repetir muy pronto.
Aconsejo a todo el que tenga algo de dudas sobre viajar a Uganda que no es peligroso en absoluto, que merece la pena vivir esta experiencia.
Agradezco enormemente a Robert y Dilia su esfuerzo y compromiso social y les doy las gracias por haberme dejado compartir con ellos tan buenos momentos. Mucha suerte para la casa de la felicidad, Malayaka House, un lugar lleno de historias profundas sobre niños con necesidades básicas.
Raquel González
Fantástica experiencia que sin duda espero poder repetir y recomiendo a cualquiera. Solo han sido 10 días, pero creo que aprovechados al 100%. A pesar de ser mi primera visita a África me he sentido muy a gusto desde el primer momento y no he echado demasiado de menos mi casa, el tiempo ha pasado tan rápido..Si mi marido e hijas me oyeran!.
Es realmente gratificante ver lo cariñosos (nada más llegar todo eran abrazos) y felices que son estos niños en esta gran familia a pesar de que todos ellos tienen terribles historias de abandono y sufrimiento. Desde el principio me sentí totalmente integrada en la casa. Es increíble el trabajo realizado, no solo con los niños que viven en Malayaka House, sino con el resto de los niños de otros orfanatos de la zona donde se han llevado a cabo proyectos para mejorar sus condiciones de vida.
No hay palabras para agradecer, tanto a Robert como a Dilia es esfuerzo realizado con los niños y la gente ugandesa, y por haber compartido conmigo sus alegrías y preocupaciones.
Mil besos a todos los niños y en especial a aquellos con los que mas contacto he tenido: Lucas, Malayaka, Jamie, Maggie terremoto, Johnny, Jimmy, Che, Viola, Dan, Caro, Salih y Hakim. ¡Cómo echo de menos veros disfrutar en la piscina, contaros cuentos, jugar a la puerta de Alcalá (chicos, se trata de que no te pillen, no al revés!), salir de “safari” y las atenciones de Viola!. Un abrazo también a las anties.
Por último, a pesar de lo chocante que nos puede resultar a los europeos la cultura ugandesa, el país es precioso y su gente realmente amable. Recomiendo fervientemente visitar Murchinson falls Natural Reserve y un homenaje culinario en el Four Points.!
MarÍa Rodríguez
Con ellos: risas, abrazos, canciones, tirones de pelo, peleas, el corro de la patata, Malayaka pegando a todos, los trillizos corriendo para aplastarme, las guerras de agua, las primeras palabras de Dan en español, los biberones de los gemelos, Luca con Malaria, Bobo jugando a ser papá de todos, Vaiola preparándose para ir al cole, la hora del baño con doce pequeños (coge a Cheche, viste a Jimie, cuidado con Achin…)
Por ellos: noches en vela, papeleos, burocracia, ojo con eso, cuidado con aquello, las ganas de mucha gente, demasiados disgustos. Ilusión, pero mucha ilusión
Para ellos: nuestro tiempo, esfuerzo y dedicación. Para mi la casa es un presente salpicado de futuro.
CAROLINA RADUÁN:
No ha sido mi primera visita a África, pero sí mi primera experiencia como voluntaria. Una de las vivencias más bonitas y gratificantes y con unas ganas locas por volver! Una vez que pasas un tiempo con estos enanos es difícil dejarlos simplemente atrás. Durante ese tiempo vivimos momentos muy bonitos como, el primer día de cole de Dani y Bobo o, cuando aprendieron a nadar. Y otros muy difíciles, como la pérdida de Lulu. Pero lo mejor de este proyecto y más después de conocer la historia de cada niño es ver cómo les ha cambiado la vida y saber q ahora tienen un hogar y que van a estar protegidos por los trabajadores de Malayaka House y por sus padrinos.
Estuve en Malayaka House 20 días en Febrero 2007 y ya estoy planeando la siguiente visita para 2008.
Bobo y Dani preparaos que aunti Carolina está de camino!.
SONIA IBAÑEZ:
Muchas historias empiezan: Erase una vez.., cuentan que un día..,..etc y mi historia empieza así: Quería viajar a África, conocer aquellos lugares que otros ya habían pisado, integrarme en la sociedad africana, ser una más de ellos con mi piel blanquita. Descubrí todo aquello que iba buscando y alrededor de este viaje trece niños de los cuales es imposible olvidar. Cuál de ellos más alegre, cuál de ellos más inquieto, cuál de ellos más dulce.
Con el paso del tiempo te vas dando cuenta de las pequeñas cosas que necesitan para estar contentos: un abrazo, un beso, jugar con ellos, pintar, escribir,etc.
"La infancia es el futuro de un mundo mejor"
PABLO Y MARTA:
Malayaka House no es solo una casa de acogida de niños abandonados. Malayaka House es una verdadera familia. El cariño, la protección y la seguridad que Robert y las “aunties” proporcionan a los niños es algo que percibimos desde que el primer momento en el que entramos a la casa.
Visitar Malayaka House y compartir 3 semanas con vosotros ha sido una experiencia maravillosa, y seguro que no es la última vez que visitamos Uganda.
LOURDES PATÓN:
Cuando conocí la casa a la media hora de estar allí, quería irme, me impactó mucho, tantos niños que sólo querían jugar...., pensé en lo que habían pasado esas criaturas y no me vi con fuerzas para poder ayudar. Esa noche no dormí apenas, no entendía la cultura del país, ni la forma de vivir, tampoco entendía como alguien podía abandonar a niños, ni que hubiera personas que dejaran todo para ayudarlos. Al día siguiente, cuando regresé a Malayaka, todo cambió, los niños vencieron mi timidez así como la barrera del idioma ( mi inglés es precario ) sólo querían cariño y jugar, sólo querían reír, entendí muchas cuestiones, su fuerza para vivir...
Los días siguientes, vi Malayaka House, comprobé el esfuerzo de Robert, Dilia, Lola... me explicaron que no sólo cuidaban a los niños, sino que habían construido contenedores para recoger agua ( reciclando materiales ), sembrado verduras, plantado árboles para resguardarse del sol.... no podría explicarlo todo por lo que recomiendo a todo el mundo visitar la casa, no decepciona te acogen con los brazos abiertos, los niños te enseñan mucho, nunca olvidas lo vivido allí, ni el cariño recibido, ni a la loca Maggie, al responsable Bobo, al entrañable y cariñoso Danny, al tímido Lucas......... GRACIAS MALAYAKA HOUSE
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