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Georgie

A Georgie le abandonaron en una iglesia, después del servicio del domingo. Una mujer que asistía a la misa se lo encontró en el jardín trasero, al lado de una pequeña bolsa de ropa. Le cuidó esa noche y a la mañana siguiente lo llevó directamente a la policía y desde allí llamaron a Robert inmediatamente para preguntarle si podía hacerse cargo de él.

Georgie tenía siete meses cuando llegó a Malayaka House, en septiembre de 2014, y estaba trise y asustado, y durante la primera semana no podía dormir si alguien no lo llevaba en brazos. Si se quedaba dormido en los brazos e intentábamos acostarle en la cama, se despertaba sobresaltado y llorando un segundo después de perder el contacto humano.

Con el paso de los días, empezó a relajarse y a acostumbrarse a su nueva casa. Trajo aire fresco a Malayaka House y todo el mundo estaba muy contento de tener un bebé nuevo en casa.

Es curioso, tranquilo y rara vez llora. A principios de 2015 empezó a dar sus primeros pasos mientras las aunties cantaban “Tambula, baby, tambula”, una canción que los ugandeses cantan a sus hijos para que empiecen a caminar.

Tiene ojos grandes, una sonrisa preciosa, un corazón enorme, y da los mejores abrazos del mundo.

Las aunties no pueden quererle más ni ser más felices cogiéndole en brazos. Los niños le adoran y están siempre con él de un lado a otro, jugando, abrazándole, dándole besos y hablando con él. Una de las cosas más bonitas e increíbles fue como le acogieron y le dieron la bienvenida a sus vidas y a su familia.

Georgie es el rey de Malayaka House y todos le queremos mucho.

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