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Hannah

El sábado 11 de abril de 2009 encontramos un bebé abandonado en nuestra puerta.

El bebé era una niña y estaba débil, triste, asustada y muy malnutrida. Tenía probablemente unos 9 o 10 meses pero con el tamaño de un bebé de 3.

Alertamos a las autoridades y tras de meses de búsqueda de los padres, parientes o cualquiera de pudiera identificarla, finalmente nos rendimos. Y así, como con muchos de los niños de Malayaka House de los que no tenemos ni pizca de información, comenzamos el proceso de su lenta y prolongada reconstrucción y recuperación. Primero un nombre – y ella llevaba el de Hannah Banana escrito en la frente.

Hannah se dejó querer y pronto era una más de la casa. Empezó a comerse todo lo que encontraba al alcance y aun hoy día tiene un apetito feroz, y sobre todo le encantan el helado y los dulces.

Normalmente los niños, aun traumatizados, responden generalmente bien en nuestro entorno, gracias a nuestras maravillosas aunties y al cariño del resto del niños. Es fácil para ellos para sentirse cómodos y uno más de la familia. Lo más difícil para la mayoría es quejarse. No lloran, no se quejan, y jamás esperan nada de nadie.

Este era el caso de Hannah, pero fue más rápida que la mayoría en recuperarse. Tardó exactamente 3 meses en empezar a protestar ruidosamente, a pelearse, a llorar cuando alguien la hacía de menos, a mostrar su frustración y su decepción, y a exigir la atención que todo niño merece. Una vez Hannah hubo superado este hito, su progreso y crecimiento fueron imparables.

Disfruta de los libros e historias y es sumamente inteligente. Hannah es brillante, alegre, y tiene una personalidad mágica. Es buena escuchando y es respetuosa con las aunties. Es muy independiente, segura e interactúa bien con niños y adultos. Nos encantó que pudiera empezar a estudiar porque estaba más que preparada: se sabía ya del resto de niños todas las canciones infantiles que se cantaban en el cole, el alfabeto y los números… sabía nadar, bailar, colorear, escalar y correr como una campeona. Hannah, como todos los más pequeños había estado viendo a sus hermanos y hermanas mayores ir a la escuela durante años y ya estaba cansada de esperar, impaciente y celosa.

El viaje académico de Hannah empezó en la guardería y fue un comienzo glorioso. Como no podía ser de otro modo, tiene muchos amigos y conecta siempre bien con sus profesores. Cursó Infantil con algunos de sus hermanos en la Entebbe Junior School donde se graduó en noviembre de 2014. En 2015 dio sus primeros pasos en primaria y, empezó con Ishmat, en una nueva y preciosa escuela: Pearl of Africa… Ahora es su segundo hogar, saca buenas notas, lee de maravilla y no puede ser una niña más sonriente y feliz.

Hannah tiene un instinto maternal muy desarrollado y cuida de los bebés como si fuera una auntie más: les baña, cambia el pañal, los lleva de un sitio a otro, al colo o empujándoles con la carretilla, les mima, besa, y quiere tanto tanto que da gusto ser testigo de ello.

Hannah es un tesoro en nuestras vidas y estamos muy orgullosos de ella.

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