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Mary

Mary llegó a Malayaka House en 2013, cuando tenía 9 años. Tiene epilepsia y en uno de los ataques se cayó al fuego y se quemó un brazo y una pierna seriamente. Tras meses en el hospital, uno de nuestros voluntarios, Carlos, la encontró allí y decidió volver cada día durante los próximos dos meses a cuidarla, limpiar sus heridas y con ello, salvó su brazo de una amputación.

Para ayudarla y darle una vida mejor, decidimos traerla a Malayaka House. Desde principios de 2013 Mary vive con nosotros y nos encanta tenerla en nuestras vidas.

Cuando llegó, Mary no hablaba nada de inglés, no había ido nunca al colegio y no tomaba medicación para controlar su enfermedad.

Tras unas semanas de adaptación, empezamos a darle clases en casa y durante un año nos centramos en enseñarle a hablar y escribir en inglés, y matemáticas. Aprende despacio, pero es constante.

A principios de 2014 decidimos llevarla al colegio y fue la niña más feliz en la tierra. Empezó a ir al Entebbe Welfare School y en 2016 la cambiamos a Entebbe Junior, donde durante un año dio lo mejor de sí misma. Sin embargo era demasiado complicado para ella y en 2017 decidió y decidimos que lo mejor era tener un tutor en casa que la ayudara a seguir aprendiendo, pero a su ritmo.

Desde que llegó, comenzamos a medicarla bajo la supervisión de un neurólogo español que visitó Malayaka House. La evaluó y decidió la dosis que necesitaba.

A pesar de su enfermedad, Mary es una niña feliz. Es posiblemente la niña más dulce del mundo, además de ser atenta y sensible. Tiene la sonrisa más bonita de Uganda y tenemos suerte por que ilumine cada esquina de Malayaka House.

Todas las aunties, pero especialmente Auntie Winnie, la cuidan de manera especial y están pendientes de ella. Además ayuda como la que más en casa, y le encanta cuidar de los más pequeños.

Desde el año pasado comparte habitación con Mastula, Maggie y Shakira. A todas les encanta tener su propia habitación, la ordenan y la limpian con cuidado; comparten su pequeño espacio y son felices juntas. Les gusta saltar a la comba y jugar a la goma. A Mary le encanta jugar a las cartas, especialmente al “Uno”.

Es fácil de llevar, siempre está de buen humor y es amable con el resto de niños, aunties y voluntarios.

Sus padres fallecieron, pero Mary tiene familia, abuelos y hermanos que viven modestamente en un pueblecito cerca de Entebbe, y a los que la llevamos a visitar de manera periódica. Se sienten felices cada vez que ven a Mary y muy agradecidos a Malayaka House por cuidar de ella.

Estamos orgullosos y aprendemos de ella cada día.

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