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Mercy

Mercy es hija de Jacinta.

Los primeros 10 meses de Mercy fueron una lucha por sobrevivir muy dura. Cuando llegó por primera vez a Malayaka House ni estaba sana y ni era una niña feliz. Era callada, distante, no le interesaban los demás niños y solo quería estar con Jacinta. Las aunties estaban preocupadas porque no tenía mucho apetito y desde luego, nada de energía.

Como Jacinta estaba embarazada de Diego, durante los primeros meses en casa no podía hacer mucho, lo que le dio a todos los demás la oportunidad de centrarse en las necesidades de Mercy y ayudarla a adaptarse a un nuevo hogar. Estaba claramente intimidada por la situación y la excitación que había a su alrededor, pero poco a poco, empezó a abrirse y dejó que toda la luz de Malayaka House entrase en ella.

Cuando cumplió un año, seguía sin querer moverse muy lejos y estaba contenta simplemente estando sentada o en brazos de alguien. Pero los niños de Malayaka House son muy persistentes y nunca dejarían que uno de sus hermanos no disfrutase con ellos de la diversión. Como si tuviesen un plan, los niños se turnaban para pasar tiempo con ella. Uno compartía un mango, otro le leía un libro, otro la empujaba con el monopatín. Jimmy, Lucas y Hannah son los que más ayudaron a Mercy a volver al mundo. Jugaron con ella hasta que consiguieron romper su coraza y ella se unió a la fiesta.

Como muchos de nuestros niños que han sufrido episodios traumáticos desde bien pequeños, su gran logro es que sean capaces de quejarse. Una vez que son capaces de llorar, exigir y expresar lo que sienten, sabemos que están bien y simultáneamente, su alegría y felicidad muestra su cara también. Aun así, a Mercy le llevó algún tiempo sentirse en casa, pero ahora está al 100%. Es una niña dulce, con brillo y confidente. Ella, Isabella y Hannah son mejores amigas y hacen todo juntas.

Se graduó de Infantil en 2016 en Entebbe Junior School y en 2017 comenzó su andadura en primaria en Pearl of Africa. Mercy tiene problemas para concentrarse y para leer, pero sus profesores nos cuentan que poco a poco va mejorando y alcanzando sus metas. Se va al colegio con una enorme sonrisa por las mañanas y vuelve a casa con esa misma expresión. Es una niña feliz.

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